Cena Onomastica 22

Sabado 3 de abril, comienza el dia un tin agitado, un despertar violento, un gimnasio sudoroso, un banno fugaz, un P4 muy lento, y comienza la jornada onomastica.

La 195 no se demoro demasiado, gracias a Dios -Yutong Bus-, asientos privilegiados, y solo 2 paradas para que la guagua se pusiera como para recordar los ’90, pleno Periodo Especial. Despues de algunas paradas, un semi encuentro, despues de otras paradas este encuentro se concreto por fin. Conversaciones sin sentido, solo para llenar espacios vacios de silencio, maripositas chinas o no, o lo que quedo de ellas.
Varias llamadas telefonicas durante todo el viaje, la Calle 10 que no llega, y mucho menos algunos mares, 7 para ser exactos.
Finalmente llegamos al lugar de encuentro. Saludaciones, aportes a la causa -almuerzo-, algun trago demorado, intentos fallidos por oir musica, hasta que empezo la elaboracion del evento -almuerzo-.
Bastante sazon, abundante ajo -porque no los pele yo-, ajies de sobra -aunque nunca sobra-, cebolla toda la que se pudo, cebollino pa’ parar un tren -o una 195-.
Un pequenno intermedio para poner el arroz -lavado y escogido, pero con gorgojos-. Trocear la carne y todo tipo de embutidos. Nuevamente un stop para garantizar el postre.
Seleccion de pequennos -muy pequennos- huevos, separacion de yemas, mas huevos de la cuenta, canela, mantequilla, azucar, cocinadera -siempre sin dar la receta-. El molde que no llego a tiempo, aunque lo que mas extranno es el papel, pero todo quedo a pedir de boca. Despues un pequenno stop pa’ meter un frega’o.
El turron de yema enfriandose, comienza el sofrito, con todos los hierros, las carnes y embutidos, polvos de todo tipo, comienza la mezcladera del arroz, termino con el hombro sufriendo pero bastante hambriento, comienza de pronto una revolucion para una panetela, exquisita panetela, preguntarle a Pofy.
Nos sentamos a almorzar, disfrutando de una maravillosa decoracion de los platos, mas bien de la cazuela, refrescos, salsa picante, ensaladas, bastante -y que lo diga Tayra-, por el arroz preguntarle a Ibis.
Despues el postre, bastante aceptacion.
Despues el cafe, ya con algunos un poco sonnolientos, incluso dormidos.
Una tertulia en el patio, con una grabadora y un play majadero, un volumen imperceptible -cosas de la edad-. Algunos tragos suaves -crema de vie-, unas felicidades a viva voz, bocanadas de bicarbonato, un 22 amerengado, una vela -negra?-, y un perro hambriento -ex-convicto?-.
Tertulias y mas tertulias. Pequennas retiradas -rumbo a Habana Vieja-, bannos a medias -solo las rodillas-.
Maravilloso concierto -es una lastima no haber entrado-, encuentro de tias -solo una, del ninno artista y modesto-, estancia en el Parque de G -se estaran volviendo adictos?-.
Un domino -cansado de ganar y ganar-, annejo blanco, refrescos, 3 annos, cigarros, policias, musica variada -bien variada-, captaciones de tecladista para Rebound -veremos que tal sale eso-.
Noche corta para unos, un poco mas larga para otros.
Pero siempre extrannado lo olvidado en ese barrio juglero de Guanabacoa. Olvidado el pelao con el Indio, los tirantes de silicona, una caja de planchao, un turron de yema, un arroz frito, un refresco de cola, una panetela -que hubiera volado, creanme!-.
Resumiendo, fue un dia bien largo, agitado, divertido, variado. Buen almuerzo -salvando la modestia que me caracteriza-. Buen ambiente. Buena compannia. Buenos viajes. Buen domino. Buena musica. Buena noche.
Definitivamente, tenemos que repetirlo!
Intentaremos incluir para la proxima el concierto de la pequenna flautista Villanueva -que me ha salido caro el no haber ido, o al menos llamar, no saben cuantos comentarios a diario tengo que escuchar-.
Nos vemos, y hasta la proxima Capacitador Internacional.