Cinco Días, Cinco Estrellas

Jornada que empieza con una llamada de arrivo.
Una magnífica victoria Alemana frente a un gran rival, Argentina.
Le sigue un día en la piscina. Un cumpleaños número 35. Caras nuevas y presentaciones. Fotos espontáneas y raras, acuáticas inclusive. Tragos de Chivas Regal con cola, menudo sacrilegio. Cigarros raros. Chicles negros. Una pamela azul. Una balsa que se niega a ser usada. Gafas horrorosas pero que siempre quedan bien. Un short de regalo. Toallas que sobran. Galletas Nestlé. Una dentadura que se siente.
La noche sigue con pizzas Amelia, cervezas y una malta derramada en algún short de mezclilla. Comentarios, risas y buena química.
Reservación extra -cara-, incorruptibles guardias. Confort, privacidad, climatización añorada en días laborables. Canales con programación bastante mala. Inolvidable primera noche.
Continúa un desayuno abundante, un día tranquilo, una noche de comelata deliciosa y tranquila en un rincón del Vedado. Centro Vasco y Cabo Pantera, excelente mezcla, abundante de risas.
El regreso momentáneamente a mi rutina. Chequeo del correo. Algún sms. Noticias. Y planes de trabajo fuera de la provincia.
Un día en espera de ese maldito papel, pero con un final felíz. Una fiesta casi sorpresa. Una velada excelente.
Un despertar agitado. Una despedida en el aeropuerto, pero como resultado un encuentro deseado por años.
Un almuerzo en el reservado, área de fumadores. Una noche tranquila y melancólica. Una multa con demasiados pasajeros. Pequeño tour al Casco Histórico. Humo de cohiba rodeando a todos. Algunas cervezas. Flores de cristal. Recordando pasados.
Un de pie mañanero y retrasado. Conversaciones importantes con nuevos planes y promesas por cumplir. Un resumen general. Una vista relacional.
Un almuerzo criollo de despedida. Una decepción futbolística. Aeropuerto nuevamente. Ojos llorosos pero con un corazón contento. Futuro reencuentro. Conversaciones. Despedidas. Un avión que despega.
Toda una jornada magnífica, en un hotel cinco estrellas, cargada de emociones intensas, de cosas nuevas, experimentos, minibares, canales malos, camareras a deshoras, vouchers conflictivos, custodios que no se enteran, encuentros, despedidas. Hubo de todo, pero al final se quedó el sabor de algo grande, lindo, aunque demasiado efímero.