90 Millas

Justo cuando comenzaba a entrar en un período de cambios radicales en la vida, uno de los protagonistas de mi existencia, decidió dar ese paso, y solo él tiene claras las razones. Da igual si fue una mala estrategia o no, quizás valió la pena, pero la distancia se hizo sentir -bastante-.
Cuando más lo necesité, cuando más falta me hizo esa figura paterna, él no estaba. Cuando necesité de consejos masculinos, cuando tuve mi primera relación, cuando fui culpable de un embarazo, cuando decidí ser maestro….. quizás necesité sus consejos. Cuando tuve necesidades de un amigo -por encima de un padre- con el que pudiera contar, abrirme sentimentalmente como nunca hice, y pedir ayuda….. él no estaba.
No hay riqueza comparable con el placer de sentirse un buen hijo, igual debe funcionar en sentido opuesto.
No lo critico, no lo juzgo, solo acepto aunque no entienda. Cada cual busca sus sueños a su manera y cuando la oportunidad le pasa cerca. Nadie está en condiciones de juzgar lo que no entiende.
Simplemente, se piensa diferente.

a mi Padre

Despedidas

Un adios se respira en la noche, la nostalgia se hace protagonista del momento, los amigos se van. La felicidad sale a flote por los nuevos horizontes que se abrirán a su paso, sin embargo, en este pedazo de mundo se sentirá una ausencia más. Poco a poco se van sucediendo las despedidas. Algún día llegará mi turno -lo sé-, de todas formas ese abrazo se torna ya algo lejano. No son todos los que están.
De esa graduación 28 de la Lenin, de ese grupo 32, somos pocos los que oímos el Cañonazo de las Nueve; nos hemos diseminado por el mundo como espigas de trigo, dejando huella por donde quiera que pasemos, haciéndonos sentir más fuerte que nadie, dejando rastros de una amistad que nació entre tostadas a fin de semana y autoestudios forzados, entre cumpleaños en el Botánico y Consejos Disciplinarios, entre fines sin pase y la liberación de Elian.
Da igual si un maldito pasaporte nos aleja, si una estúpida ley migratoria nos intenta separar, dan iguales las fronteras y los océanos, dan iguales los presidentes y el clima… seguimos siendo inseparables, seguimos siendo ese Grupo 32.

Guardando Tributo

Así se paseaba, por un costado del Parque Vidal, exactamente por la calle Marta Abreu, con los cascos puestos, escuchando a todo volumen una selección de Yngwie Malmsteen, cuando de pronto percibe que la plaza se congela, que todos miran al cielo. El único transeúnte en movimiento era él; cuando llevado por los efectos del asombro, pausando momentáneamente su estado de éxtasis, callando la chirriante melodía de la guitarra eléctrica; comienza a escuchar, desde el mismo centro de la glorieta del parque, como una banda versiona las notas del Himno Nacional.
Ahora todos se congelan.

Choque Generacional

Por una parte, la música disco, los encuentros a jugar dominó, compartiendo algún trago de cualquier cosa, noches tranquilas y sanas con simplemente 30 pesos en el bolsillo. Por otra parte, el reggaeton, las salidas nocturnas a cabarets con un cover elevado, bebiendo cervezas o botellas importadas, noches interminables y agitadas con un monto mínimo de 10 o 15 cuc en el bolsillo.
Es el momento histórico, la sociedad, el grupo de amigos, o mi primera treintena de años que se acerca a pasos agigantados; pero realmente no logro imaginarme como adolescente en la generación que me secunda.

Hace Un Año

Apenas comenzaba el día y la noticia se hizo sentir. Entre gritos y lágrimas comenzamos la aceptación. Aún parecía mentira, hace apenas unos minutos todavía respiraba, hace dos días habíamos conversado; sin embargo, esta vez nos despedíamos para siempre. Tendido sobre la cama, con la aparencia apacible que lo caracterizaba, sumergido en una calma eterna, yacían sus restos mortales. El día transcurrió melancólico y medianamente lúgubre. Las visitas no cesaban, de vez en cuando las lágrimas, los pensamientos de ayer , y sus chistes y peleas se sentían tibias en el ambiente.
A los dos días de ese tranquilo adiós lo vimos reducido a cenizas en una caja de cristal. Hace un año ya, sin embargo su imagen se mantiene eterna y nítida en mi memoria.

A mi abuelo Fernando

El Mañana Que No Llega

Recuerdo hace algunos años cuando me decían que formaba parte de la “generación del futuro”, “los jóvenes del mañana”.
En aquel momento me parecía bastante absurda esa consigna, ese lemita que todos pronunciaban. Hoy, despues de tantas cosas, con los ojos un poco más abiertos, me percato que éste es mi “futuro”, este es el “mañana” al que se referían. Entonces me pregunto, dónde esta esa generación que creció conmigo? dónde está esa generación que revolucionaría la forma de pensar, de actuar? dónde está ese grupo de jóvenes que tomaría las riendas de la situación? por qué seguimos aún en el mismo escalón, sin lograr derrumbar ese muro que nos impide el paso? qué pasó, en qué nos equivocamos? o simplemente formamos parte de los tantos que se unieron a las filas de jóvenes engañados?
La decisión y determinación sigue estando en nuestras manos…