Nostalgia

Me muevo entre el paisaje, cruzo puentes, la vegetación cambia, la gente, incluso el clima. El viaje dura unas cuantas horas. Solo son cuestiones de trabajo, y al final siempre regreso.
A veces se me estruja el pecho al imaginar, que algún día, quizás no muy lejano, me mueva por encima del paisaje, en un viaje más corto, pero sin pasaje de retorno.

Principio del Fin

De pronto, sin motivos aparentes, al menos no muy claros, dice que la olvide, que se equivocó con él.
De pronto la agonía se apodera de él, todo se oscurece a su alrededor, se vuelve de un tono grisaceo, como las tardes nubladas. El corazón le palpita más fuerte que nunca, se siente demasiado inerte para la situación, no sabe que hacer, no encuentra las respuestas.
Es el principio del fin de una separación.

Polilla Virtual

Ahí está, no lo sabes, ni siquiera la conoces, pero ahí está, devorando insaciablemente todo lo que escribes. Hace suyos cada palabra y signo de puntuación de cada uno de tus posts. Se mantiene en las sombras, siguiendo sólo tus huellas -digitales (no dactilares)- y con tu blog en Favoritos.
No lo sabes hasta un día. Ese día logras sentirte un tín más grande y con más fuerzas de escribir.

Impaciente

Una noche casi perfecta, sólo faltaba la presencia de algunos amigos. No sólo visitas esporádicas y un viaje de regreso, no sólo tu saliva y tu sonrisa hacían mi noche, también los necesitaba a ellos. Sólo por eso buscaba incansablemente en la cercanía, como todo un cabrón órbita, rastreando su compañía.

Disfraz Oriental

Ahí están ELLOS (la mayúscula es solo para identificarlos, nada mas alejado de la superioridad) creyendo que controlan, haciendo total abuso del poder que creen tener. Escenificando conductores, cobrando y subiendo personal por las puertas traseras de ese P4, casi vacío, un sábado sobre la 1:00am. ELLOS fuman dentro del ómnibus y a la vez deciden las paradas reglamentarias y algunas extras para recoger a quien les pida un chance con alguna sonrisa pícara y un escote sugerente. Ahí están ELLOS, completos extranjeros de mi ciudad, con sus uniformes, sus placas y sus pistolas, creyéndose los dueños de la noche, mientras mi asco y desprecio crecen despiadadamente.